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© 28/8/2020 Revive Israel Ministries

"Rey de los judíos"

Asher Intrater

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Cuando Yeshúa (Jesús) fue crucificado, Pilato puso una placa encima de su cabeza,  que llevaba el título, "Rey de los judíos " (Juan 19:19; Mateo 27:37). Este título fue escrito en tres idiomas (hebreo, latín y griego) para que todo el mundo pudiera saberlo.  Creo que esta inscripción fue ordenada por Dios (Juan 19:22), y revela un aspecto importante del plan de Dios. Podría llamarse, “el segundo objetivo de la cruz”.

El primer objetivo fue ofrecer la salvación a la humanidad. Este ofrecimiento puede ser visto en las palabras de Yeshúa en la cruz "Padre, perdónalos" (Lucas 23:34), "De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23:43), "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (Mateo 27:46; Salmos 22:1), "en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lucas 23:46; Salmos 31:5). Estas declaraciones verbales fueron una invitación de Dios para recibir perdón y gracia.  

Por otra parte, la afirmación escrita de la cruz fue una declaración de Dios de su autoridad y reino. Mientras que la primera ofrece perdón; la segunda exige sometimiento.  La primero lidia con el pecado; la segunda con la rebelión. Por lo tanto, la inscripción de la cruz cumple el Salmo 2:2,6” Se levantarán los reyes de la tierra, y los príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido (Mesías). Pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte."

La palabra "rey" significa el nivel más alto de autoridad gubernamental. Dios declara que establecerá su reino en la tierra, y que este Hombre será el líder de ese gobierno. Ese gobierno será establecido sobre toda la tierra y su capital será Jerusalén. Será un imperio internacional, con Yeshúa como emperador.

El rey en tiempos antiguos también era el juez supremo.  El papel del juez es decidir quién es culpable y quién inocente; y castigar a los malvados y dar recompensa a los justos. El rey también era el comandante en jefe del ejército, que destruiría a los enemigos (en este caso, los enemigos de Israel- Zacarías 12:9, 14:3). El título que está encima de la cruz hace saber al mundo que Yeshúa cumplirá todos estos roles en su segunda venida.

Podrías llegar a pensar que esta es una manera extraña que tiene Dios de anunciar quién sería su gobernador soberano. Pero se trata de esto. El tipo de autoridad de Dios es diferente de la autoridad del mundo. La autoridad de Dios está llena de amor, es abnegada, y sirve a los demás. El sistema mundial de autoridad está basado en la política, intereses personales, y en controlar a los demás. En la cruz, Dios ha definido el amor como un valor mayor que el poder en cuanto a determinar qué persona recibirá la autoridad gubernamental.

Aun así, el poder vendrá. Dios da poder a quienes se someten a su autoridad. Esa regla también se aplica a Yeshúa además de a nosotros.  La cruz fue una prueba para Yeshúa para ver si se sometería y obedecería.  A través de la cruz, se mostró digno de tener autoridad. Fue una prueba de carácter moral para ver si tendría la capacidad de ser gobernador mundial. Aprobó.  

Su muerte y resurrección demostró a todas las personas que él es la elección de Dios para ser el Rey Mesías. (Hechos10:42 – "y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez…. "; Hechos 17:31 – "en el cual juzgará al mundo… por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.") Dios declaró a Yeshúa Rey por la inscripción en la cruz; y confirmó esa elección levantándole de los muertos. La crucifixión fue la prueba; la resurrección fue la evidencia.

Por consiguiente, la cruz no es solamente expiación por nuestros pecados, sino un ejemplo a seguir. Es un patrón que debemos obedecer, someternos, y también para ganar autoridad con Yeshúa. Este es el significado de Filipenses 2:5, 8-9 – "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual … estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”.

La muerte de Yeshúa en la cruz no solo cancela nuestra deuda; también nos lleva a nuestro destino. No solo quita el menos para llevarnos al cero; añade el positivo para darnos más. Cuando creemos en la cruz, nuestros pecados son perdonados. Cuando tomamos nuestra propia cruz y le seguimos somos capacitados para obtener liderazgo y autoridad.

Es nuestro destino gobernar y reinar con él. (Como alguien ha dicho, “has de llevar la cruz antes de que puedas llevar la corona.”). ¿Y cuál es su destino? Obviamente, como está escrito ser “Rey de los judíos”. Ser el Rey de los judíos es el destino de Yeshúa y su deseo.

Nota: Después de ver la cantidad de problemas que el primer ministro de Israel ha de afrontar, no puedo comprender cómo alguien querría ese trabajo. En realidad, Yeshúa solía irse cuando trataban de hacerle rey (Juan 6:15). Sin embargo, en el reino milenario, tomará su rol como primer ministro de Israel y como cabeza de las Naciones Unidas.

Juan 18:37

Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo…”

Yeshúa mismo tiene un destino, un llamado y un objetivo en la vida. Ese llamado es ser Rey de los judíos. Si ese es su llamado, entonces quiero hacer todo lo que pueda para ayudarle a conseguir ese llamado. Después de todo, salvó mi vida. Es lo menos que puedo hacer por él.

Debido a esto, proclamamos no solo el evangelio de la salvación, sino también el evangelio del reino (Mateo 24:14). En su primera venida, fue el Rey que se convirtió en Salvador. En su segunda venida, será el Salvador que se convertirá en Rey, el Rey de reyes y Rey de los judíos.


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